¿Para qué sirve la norma OCTO en la industria turística?
Antes de la norma OCTO, cada empresa turística vendía sus entradas para actividades y visitas en Internet con su propia API (Application Programming Interface o interfaz de programación de aplicaciones). La API es un sistema informático que permite comercializar entradas en todo el mundo, siempre que los sitios web de los revendedores sean capaces de utilizar la API del proveedor. ¡Y ahí fue donde las cosas empezaron a complicarse! Con el auge de la venta de actividades y visitas en Internet, cada proveedor desarrollaba su propia API por su cuenta, cada uno a su manera. Por hacer una analogía con los idiomas, hasta entonces cada uno hablaba su propia lengua.
La norma OCTO vino a ordenar todo esto al proponer estándares de comunicación comunes para todas las API. A partir de ese momento, un museo, una atracción o cualquier proveedor que quiera vender sus entradas en Internet puede crear o adaptar su API para que cumpla con la norma OCTO, por ejemplo en la forma en que se gestionan los precios, los participantes o la presentación de los datos del cliente. La norma OCTO define con claridad, por ejemplo, cómo los flujos de comunicación intercambian los elementos incluidos en una tarifa.
La norma OCTO ofrece así una enorme ventaja en ahorro de tiempo tanto para proveedores como para revendedores. Un proveedor que cumple con la norma OCTO puede empezar a vender de inmediato en el sitio web de un revendedor, sin necesidad de meses de desarrollo informático específico. Eso supone también un importante ahorro en costes de desarrollo para ambas partes.
